Hay una palabra que utilizamos muchísimo y que parece servir para todos los que decidimos ser autónomos y cotizar por cuenta propia.
Emprendedor. Emprendedora.
Tienes una idea, te das de alta como autónomo, empiezas a cobrar por algo que haces y ya eres emprendedor. ¿O no?
Porque quizás has creado un negocio o quizás has creado un puesto de trabajo gestionado por tí.
Y bueno, no hay absolutamente nada de malo en esto último.
De hecho, no es ningún problema. El problema empieza cuando confundimos ambos términos.
Porque ser autoempleado puede ser exactamente lo que quieres. Pero si no, puede ser, sin darte cuenta, una jaula creada por tí, bonita y a medida.
Ser autónomo no significa automáticamente que seas emprendedor ni que tengas una empresa.
Imagina que eres fotógrafo. Tú haces las fotos, tú buscas los clientes, tú respondes los mensajes, tú haces los presupuestos, tú editas las fotografías, tú publicas en Instagram, tú llevas las cuentas y tú haces las facturas.
Si tú no trabajas, no hay fotografías y no hay nada. No cobras. No ganas dinero.
Eso es, básicamente, autoempleo.
El problema aparece cuando empiezas a pensar y a creer que has construido un negocio que te da libertad cuando, en realidad, lo que has creado es un puesto de trabajo.
¿Cuál es entonces la diferencia?
Para mí, la diferencia fundamental podría resumirse así:
El autoempleado vende principalmente su tiempo.
El emprendedor intenta construir algo que pueda funcionar más allá de su propio tiempo.
Y esto te puede llevar a pensar que entonces la diferencia puede ser tener un empleado que trabaje por y para tí. O varios. Y no. Esto va más allá.
La pregunta interesante y que marca la diferencia es:
¿Qué ocurre con tu negocio si tú desapareces durante un mes?
Que cada uno medite su propia respuesta.
El autoempleo no es el enemigo. Si es lo que quieres, es una opción maravillosa. El problema es cuando quieres libertad y construyes dependencia.
Porque muchas personas empiezan un negocio precisamente buscando libertad. Y unos años después descubren que trabajan más horas que antes, que están siempre preocupados o que se sienten exclavizados de los que ellos mismos crearon.
No han creado libertad. Han creado responsabilidad excesiva. Y quizá ni siquiera se dieron cuenta durante el camino.
Quizás, después de todo este artículo, la pregunta importante no sea… ¿Eres autoempleado o emprendedor?
Quizás, la pregunta importante sea… ¿Mi negocio encaja con la vida que quiero vivir?
Y quizás, ese es el hilo del que tenemos que empezar a tirar.
Me flipa esta reflexión, quiero saber más de estos temas