Estaba pensando que ya casi empieza Septiembre… El mes que más me gusta de todo el año. De hecho, para mí, el año empieza en Septiembre. Empezaba cuando era pequeña, porque significaba que empezaba nuevo curso. Nuevos libros, nuevos materiales, libros, libretas, bolis… Qué placer!
Y ahora, igual. Mi trabajo en verano muere. No hay prácticamente clientes. Y en septiembre empieza a remontar. Empieza nuevo año ya sin parar hasta final de junio-julio del año siguiente.
Sabes? Monté mi negocio con el PRODUCTO MÍNIMO VIABLE (ya lo explicaré en otro post, es interesante) y me esforcé mucho para que funcionara. No quería volver a la cuenta ajena y a estar a la orden de jefes/as que se le iban la olla, me afectaban sus emociones y siempre me traía preocupaciones y trabajo a casa. Así que pensé que si le tenía que dedicar tanto pensamiento y malos tragos al trabajo, al menos que la ganancia fuese para mí. Y estudié mucho, ideé mucho, arriesgué mucho y trabajé mucho.
Rapidamente le ví los frutos. En poco tiempo le ví mucha ganancia y mucha capacidad de crecer. Y seguí. Era mi 24/7…
Desde fuera se puede percibir que fue fácil… Pero pocos vieron y fueron conscientes de mis noches de insomnio, de mis mil ideas que estudiaba, analizaba y descartaba 999. De mis preocupaciones….
Pero bueno… Esos fueron otros tiempos…
A día de hoy mi negocio funciona y es rentable casi solo. Pero las cosas están cambiando. Estoy cambiando yo y está cambiando la variables de mi negocio.
Así que… SEPTIEMBRE… Eres bienvenido para hacerme crecer de nuevo… Vamos a crecer juntos…