Qué suerte estar aquí, viendo la tarde encenderse.
Tener un corazón que siente y unos ojos para sorprenderse.Qué suerte estar aquí, poder amar y reir.
Que haya tanto por delante y ganas de descubrir.
Ese estribillo resuena en mi cabeza, mientras pienso, medito y siento con horas libres que la vida me regala.
Hoy me siento extraña, con cierto aire de reflexión que no llega a ninguna parte.
Tan solo siento y siento mucho y muchas cosas diferentes.
Siento amor, siento agradecimiento, siento libertad, siento belleza, siento miedo y siento necesidad de orden mental y de luchar contra la biología humana.
Y cuando me siento así, también me siento perdida y desordenada. Y pienso…
Pienso que quizás no es desorden, quizás tan solo estoy aprendiendo a integrar versiones de mí misma que deben de coexistir y aún no aprendí a hacerlo.
Así pues, también pienso ahora, … Qué suerte! Aún puedo seguir aprendiendo, viviendo y experimentando.
¿Me dejo llevar? O ¿Sigo con mi vida en hojas de Excel?
¿Es peligro o es vida?
¿Soy amor o soy números?
¿Soy un todo integrable?
¿Seré algún día capaz de concentrarme?
Y como me preguntaría quien tu y yo sabemos… ¿Esto me ordena o me desordena?
Claramente me desordena… ¿Pero ese desorden es malo? ¿Es bueno? ¿Me voy? ¿Me quedo?
Que descontrol de todo… Tengo muchas preguntas y ninguna respuesta.
Mientras tanto… Os dejo la canción.
Disfrutad.